Las calles de Salvá y del Rosal, en el Poble Sec barcelonés, están separadas, cuando nacen en la línea del Paralelo, por un par de edificios y un solo centro cívico que además es uno de los vestigios del pasado más importantes de Europa: el Molino. Mezcla de cabaret, café concert, nido de poetas en rigurosa descomposición, lonja de contratación de granos al mayor, aceros de Avilés, tabaco de comiso, coches usados y señoritas en situación de prestar servicio…
Este es un fragmento de La Dama de Cachemira, novela de Francisco González Ledesma, escritor catalán nacido y criado en el Poble Sec. Es uno de los máximos exponentes de la novela negra en España y el barrio de su infancia es una de las zonas a las que recurre cuando da vida al famoso Inspector Méndez.
El origen de este lugar se remonta al s XIX, por aquel entonces una parte de la población barcelonesa no podía permitirse el lujo de vivir dentro de los límites de la muralla y comenzaron a construir barracas en el exterior. En 1854 se aprobó el derribo del cercado exterior y estos terrenos, al no estar aún sujetos a limitaciones urbanísticas, comenzaron a ser edificados. Se crearían así los barrios França Xica, Santa Madrona y Hortes de San Bertran, que más adelante formarían el Poble Sec. Separado por la Avenida Paral·lel, sus calles escalan poco a poco quedando así resguardado del mar Mediterráneo por la montaña de Montjuic. Situada en un enclave privilegiado entre el puerto, el Raval, el Eixample y Plaza España creció y se desarrolló en muy poco tiempo, de tal manera que a finales del siglo XIX y principios del XX el sector de Poble Sec estaba muy industrializado. Una reminiscencia de esa época son las tres chimeneas de la vieja compañía de electricidad La Canadenca.
Barrio de ficción, lleno de sentimientos y emociones. Siempre impregnado por el espíritu obrero. Una maraña caótica de calles que aparece sin previo aviso al abandonar las organizadas calles del Eixample. Escenario multicultural: catalanes, charnegos, asiáticos, árabes, negros… una mezcla tan arraigada en las calles que sin esfuerzo encontramos el típico “Bar Manolo” de la esquina dirigido por una familia china o una frutería de hace 50 años ahora propiedad de dos simpáticos hermanos paquistaníes. Zona de contrastes, por un lado sosiego donde habitan inmigrantes y miembros de la clase media catalana. Por otro, lo que se conocía a principios del s. XX como “Broadway barcelonés”, un lugar lleno de teatros que animaban (y animan) el ambiente de la ciudad condal con espectáculos y music-halls. Apolo, Victoria, el Molino o Bagdad son algunos de los nombres más representativos del ocio y la noche en Barcelona. Calles que vieron nacer al “noi del Poble Sec”, Joan Manuel Serrat, figura histórica de la música y la cultura catalana del siglo XX, siempre orgulloso de sus raíces. “Universal, charnego y trashumante” dice de él Sabina en su canción Mi primo el nano, los mismos adjetivos que podríamos atribuir al barrio.
El Poble Sec nunca deja indiferente. Una pequeña comunidad en tierra de nadie, distinto de los barrios que le rodean, pero con un poco de cada uno.
Desde Bdebarcino queremos dedicar este post a la memoria de Miquel Badenas i Rico, fallecido en el 2006. Badenas escribió varios libros sobre el Poble Sec, el barrio donde nació y que tanto amó, ayudando así a transmitir y hacer más grande su historia. Estas son algunas de sus obras.










