Casi todo el mundo reconocerá el lugar que aparece en la foto y la historia que hay detrás de ella. Para los que no lo sepan, esta es la iglesia de San Felip Neri. Situada alrededor del centro de Barcelona, es el recuerdo más tangible de un episodio trágico y lamentable. El 13 de febrero de 1937 la guerra ya se ha extendido por la península. Por ahora Barcelona ha vivido el conflicto como algo relativamente lejano, pero ese día cambiaría la suerte de la ciudad. La población se preparaba para ir a dormir cuando el Eugenio de Savoia, un crucero italiano, dio el “pistoletazo de salida” a dos años de intensos bombardeos.
Según los historiadores el objetivo de este primer ataque era la fábrica Elizalde en la que se producían motores de avión. Resultado: 18 personas muertas. Desgraciadamente este episodio no sería más que un aperitivo de lo que estaba por venir, mil toneladas de bombas que acabarían con la vida de 2.500 personas hasta el fin de la contienda.

La plaza San Felip Neri después de los bombardeos (imagen cedida por http://arqueologiadelpuntdevista.blogspot.com/)
San Felip Neri fue víctima de los bombardeos el 30 de enero de 1938, convirtiéndose en uno de los episodios más tristemente recordados por la población barcelonesa. 42 personas perdieron la vida, la mitad de ellas niños. Hoy en día podemos pasear por la plaza de la iglesia y contemplar las huellas del sinsentido. Agujeros en la fachada principal de la iglesia provocados por la metralla, símbolo del dolor y recuerdo imborrable de las miles de victimas.

